COMPRENDER A LAS MUJERES OCCIDENTALES: UN NUEVO ENFOQUE

(Articulo escrito por el forero Lord en el foro Misandria.info)

El título ya dice cuales son mis intenciones: voy a intentar aportar ideas nuevas que proceden de un planteamiento totalmente distinto.

Hasta ahora se ha intentado explicar el comportamiento de las mujeres occidentales partiendo de la base de que ellas son animales programadas para satisfacer sus instintos. Eso es lo que se ha hecho hasta ahora. ¿Qué tal si nos olvidamos por un momento de esos planteamientos e intentamos analizarlas como si fuesen seres humanos? ¿Qué tal si intentamos comprenderlas mediante la psicología?

Para hacer este análisis, no me voy a basar en la imagen que ellas intentan proyectar de sí mismas, me voy a basar en un análisis detallado y concienzudo de sus actuaciones reales y concretas. Ellas tienen una capacidad camaleónica y de manipulación enorme. Dominan la impostura y el fingimiento. Por tanto voy a basarme únicamente en los hechos concretos de sus actos observables.

Voy a intentar desentrañar la psique de la típica mujer occidental. Espero que os guste.

Carencias educativas graves

Ellas no saben leer a la gente. No saben escoger pareja. No saben llevar una conversación. Ni siquiera saben que desde el mismo día en que te echas pareja automáticamente tienes unas responsabilidades y obligaciones que cumplir hacia la persona que es tu pareja. No saben nada de eso.

A una mujer de las de verdad se la educa para que tenga las capacidades y los sentimientos morales que le permitirán desenvolverse y realizarse como ser humano. Pues a las mujeres occidentales nunca les han enseñado nada de lo que deberían haberles enseñado. No tienen ninguna habilidad de las que tendrían que tener. Tampoco les han dado la fibra moral que tenían que haberles dado.

Las han educado bajo la filosofía de “prohibido prohibir”, “todo es relativo” y “comamos y bebamos pues morir habemos”. Esa es la fibra moral que ellas tienen. Es decir: no tienen ninguna fibra moral.

Ellas creen que sus relaciones con el sexo opuesto consisten en hacer lo que les apetezca. ¿Qué te apetece follarte a un drogata? Te lo follas. ¿Qué te apetece follarte al novio de tu hermana? Pues te lo follas. ¿Qué te apetece ponerle los cuernos a tu novio? Pues se los pones.

Agudo complejo de inferioridad

Nadie se conoce mejor que uno mismo, y ellas sienten que son un cero a la izquierda. Por ese motivo ellas se esmeran en intentar mostrar un aspecto fabuloso y en intentar aparentar una actitud creída, arrogante y prepotente.

Ya lo dice el refrán “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Tras ese aspecto fabuloso que ellas intentan aparentar, y tras esa actitud de creída que ellas intentan mostrar a toda costa, lo que se esconde es una persona que se considera inferior y que se siente extremadamente vulnerable.

Crueldad

Su agudo sentimiento de incapacidad y de vulnerabilidad hace que ellas busquen humillar a otras personas para dejar de sentirse la mierda que sienten que son. Al humillar a alguien, sienten que hay alguien por debajo de ellas, y eso las satisface.

Analfabetismo a la hora de relacionarse con los hombres

Ellas no son capaces de conocer las necesidades y motivaciones de los hombres. No saben relacionarse ni tratar con hombres. No saben que queremos. En este mismo foro se decía que ver a dos mujeres occidentales hablando sobre ligar con hombres, sería como ver a dos retrasados debatiendo sobre la tercera demostración del teorema de Fermat. Son unas completas analfabetas en lo que a relacionarse con hombres se refiere. Tienen una incapacidad total para hacerlo.

Ellas son sencillamente incapaces de manejar y construir una relación sana con el sexo opuesto.

Nunca tendrán un novio de los de verdad.

Sus relaciones con los hombres siempre les resultan decepcionantes, o traumáticas, o incluso sumamente traumáticas. Acaban sintiendo rechazo, temor e incluso odio hacia el hombre. Razón por la cual tienen muy poco trato con el sexo opuesto, pese a que los hombres siempre están intentando relacionarse con ellas.

Las caras de suspicacia con que miran a hombres que no han hecho nada malo, las explosiones de genio con que responden cuando algún tío corriente se les acerca, hacen que los hombres cada vez estén más hasta las narices de ellas y que cada vez se les acerquen menos.

Victimismo

Según el efecto Dunning-Kruger, los individuos incapaces no pueden darse cuenta de lo incapaces que son, y por tanto, no pueden resolver su problema de incapacidad. Problema que se irá haciendo cada vez más grande conforme pase el tiempo.

Ellas no son capaces de darse cuenta de que el problema está en ellas. Por tanto, no hacen nada por resolver el problema. Y el problema cada vez se hace mas grave. Por el contrario, ellas creen que no tienen ningún problema. Creen que ellas son personas hechas y derechas y que han hecho lo que debían hacer. Y creen que si les ha ido mal es por culpa de que los hombres son malos. En su mente, los hombres son los culpables. Ellas sienten que son víctimas de una injusticia y que pueden abusar de los hombres para resarcirse por lo que han sufrido.

Conforme va pasando el tiempo, su victimismo es cada vez mayor. Y los hombres que se les acercan se convierten en la diana de todo el resentimiento que ellas han ido acumulando en sus cabecitas. Humillaciones, groserías, miradas asesinas es lo que se puede encontrar un tipo corriente que se le acerca con la mejor de las intenciones.

La falta de respuesta que ellas reciben ante sus groserías y explosiones de genio es debida al desconcierto que sienten los hombres cuando se les acercan de buena fe y se encuentran con estas reacciones. Los hombres simplemente se quedan desconcertados: no saben qué hacer. Y con el tiempo, incluso acaban creyendo que esa es la forma “normal” en que responde una mujer cuando se les acerca un hombre del montón.

Lejos de aplacarlas esta falta de respuesta, hace que ellas se crezcan y se vuelvan aún más iracundas con el próximo que se les acerque.

Relaciones parasitarias

Ellas son completamente incapaces de tener una relación sana donde “yo cuido de la otra persona y la otra persona cuida de mí”. Como son incapaces de tenerlas, nunca las han tenido y nunca las van a tener. De hecho, no saben ni lo que es eso. Con el paso del tiempo, ellas acaban creyendo que las relaciones con el hombre consisten en “o yo me aprovecho de él o él se aprovechará de mi”. Acaban convencidas de que el mundo es un lugar donde “o abusas de los hombres o ellos abusarán de ti”. Y deciden que sus relaciones con el sexo opuesto serán siempre parasitarias: el parasito será ella y el huésped será el hombre. Y lo más espeluznante de todo es que lo hacen sin sentimiento de culpa.

La paranoia

Dice el refrán que “cada uno ve en los demás lo que tiene en su corazón”. Ellas imaginan que los demás tienen la misma malicia que ellas llevan dentro. Por eso siempre están con la mosca detrás de la oreja. Siempre están imaginándose lo peor de los demás. Y cuando se echan novio, lo tratan con suspicacia desde el primer momento y mientras dure la relación. Nunca pueden confiar en nadie. Y sobre todo no pueden abrirse al afecto porque su paranoia se lo impide. Viven en un infierno emocional que se caracteriza por la soledad, el victimismo y el rencor.

El trastorno emocional

Emocionalmente es una persona totalmente deshecha. Es incapaz de reconocer las emociones que siente. Y en algunos casos es incluso incapaz de sentir emociones: hasta esos extremos llega su trastorno.

Su profundo trastorno emocional, su dolor acumulado hacia los hombres, hace que ella los parasite sin sentir remordimiento ni culpa.

La necesidad de control

La incapacidad que ellas tienen para construir una relación sana con el sexo opuesto, las decepciones, los traumas, la paranoia que llevan encima… Todo ello hace que ellas sientan la necesidad imperiosa de tener a su hombre bajo vigilancia y control. Tenerlo bajo vigilancia, espiar sus emails, comprobar que no hay nada "sospechoso", le da a ella sensación de tranquilidad.

Mentirosas compulsivas

Ellas no tienen alucinaciones. No oyen voces de los espíritus ni tienen estados alterados de la conciencia. Ellas son plenamente cabales y conscientes de lo que hacen. Ellas saben que su comportamiento es escandaloso. Por tanto, lo niegan todo. Ellas niegan todo lo que hacen y se inventan películas. Puede que en un foro anónimo digan la verdad sobre ellas mismas. Puede que te cuenten que les gustan los drogatas. Incluso puede que te cuenten que sus relaciones con el sexo opuesto son siempre parasitarias. Pero, en una conversación cara a cara, lo negarán todo categóricamente e incluso contarán una película donde las buenas son ellas y los malos ellos.

La práctica lleva a la excelencia. Por tanto, la enorme practica que ellas tienen en contar mentiras y en inventarse películas, debería haber provocado en ellas la excelencia a la hora de engañar. Sin embargo, tienen una argumentación muy torpe y superficial debido a que su pensamiento es muy torpe y superficial. Son sencillamente incapaces de hilar mas de dos o tres ideas seguidas sin cagarla. En palabras del forero cebollo:

Las lorealistas y la lógica.

Las lorealistas se quejan de que los hombres ganan más dinero que las mujeres. Pero todas quieren un marido o un novio más rico que ellas. Lo peor es que lo consiguen. Pero, claro, si casi todos los maridos y novios ganan más que sus mujeres o novias, ¿cómo coño va a haber ninguna igualdad?

El planteamiento que acabo de exponer es un planteamiento masculino. Es decir, es un planteamiento general, con visión de conjunto. Y es un planteamiento lógico. La réplica lorealista será un réplica femenina. O sea, subjetiva, egocéntrica, hablando de ella misma...Y sin pies ni cabeza. Algo así:

- Bah, eso es mentira, porque yo tengo tres mil euros ahorrados y, además, me encannntan las espinacas. Anda, chúpate ésa.

Dos ventajas juegan a favor de ellas: la falta de conocimiento y la negación

Los hombres ni se imaginan que ellas son tal y como se las acaba de describir en estas líneas. Es más: se negarían a creerlo si alguien las desenmascarara. Lo cual les da a ellas una ventaja enorme.

Por último:

Lo primero es que ellas no tienen curación psicológica ni remedio terapéutico.

Y lo segundo es que nosotros a ellas no les importamos en absoluto. Ellas nunca nos prestan atención. Y en las raras ocasiones en que nos dedican su atención, es porque creen que nosotros somos los meros objetos que ellas van a utilizar para conseguir sus fines.

Conclusión:

Huir de la mujer occidental típica. Y si es bigotuda, pues con mas razón todavía. Las relaciones con ellas no deberían ir mas allá de un mfh. Claro que ¿cómo te vas a acostar con una de ellas después de saber lo que en realidad son?

Las mujeres occidentales no sirven ni para hacerles un mfh. Nuestra mirada debería estar puesta en las mujeres de Europa del este, ya sea para follar o para algo mas serio.

A las occidentales que las consuele su gato. Que se tomen su pastillita de motivan por las mañanas y su pastillita de prozac por las noches. Y que se compren su bebé de silicona. Que las aguante su señora madre.

POST SCRIPTUM: Sobre la incapacidad de las mujeres para la autoestima

La autoestima existe cuando tomas conciencia de quien eres, de todo el potencial que llevas dentro, de lo fácil que va a ser conseguir lo que quieres, y de todo lo que puedes lograr.

Si no sabes quien eres, tampoco sabes de lo que eres capaz, y entonces no tienes autoestima.

Ellas no saben quienes son. Por tanto ellas intentan averiguar quiénes son desde la opinión de los demás. Utilizan a los demás como una especie de espejo “para intentar averiguar quién demonios soy yo”.

La minusvalía interior que sienten en lo más profundo de su alma las empuja a buscar en las demás personas la valoración positiva que ellas no sienten acerca de sí mismas. Necesitan notar que los hombres las miran. Necesitan notar que los hombres se les acercan. Necesitan notar que los hombres las desean. Los hombres solo existen para ellas para llenarles el vacío que llevan dentro. Vacío que es debido a su falta de autoestima.

Su falta de autoestima hace que se vuelvan hipersensibles a la atención de las demás personas, por eso intentan convertirse a sí mismas en un escaparate y tener siempre un aspecto fabuloso. Necesitan la atención y la admiración constantes.

Su falta de autoestima hace que sean incapaces de correr riesgos de ninguna clase. Ello es debido al miedo al fracaso que tienen. Por eso nunca verás a una mujer sin autoestima haciendo algo tan sencillo como pedirle cita a un hombre. Simplemente les da demasiado miedo.

Su falta de autoestima las empuja a practicar el maltrato verbal y el trato vejatorio con todo el que pueden. Ellas sienten cuando maltratan a alguien que hay alguien por debajo de ellas, y eso las satisface.

Su falta de autoestima las lleva a una actitud arrogante y prepotente hacia los demás. Y de ahí la curiosa situación de ver que mujeres que son un cero a la izquierda, van siempre con los aires de Madonna. Cuando te paras a pensarlo resulta hasta cómico.

Su falta de autoestima hace que siempre intente destacar sobre los demás. Siempre están comparándose con las demás personas. Aunque sea heterosexual, ella mira y remira a las demás mujeres. Necesita chequear a las que ella percibe como “su competencia”. La envidia, la rivalidad, los celos, etc., forman parte íntegra de su ser.

Su falta de autoestima hace que sus relaciones de pareja sean instrumentales. Ellas pretenden que su novio sea siempre alguien con aparente estatus social y económico. Quieren que su novio sea el más musculitos de la zona, el más chulo de la zona, el más follador de la zona o el más rico de la zona. Sus novios son como una especie de joya que ellas lucen porque creen que, al estar con alguien que destaca, ellas también van a destacar. Por eso ellas siempre intentarán que su novio sea alguien “especial”. Y si además es un malote que les da emociones fuertes de peligro y riesgo, pues ya mejor que mejor. Miel sobre hojuelas.

Además de no tener novios de verdad, tampoco tienen amigas. Tal vez tengan muchas conocidas, pero no tienen amigas de verdad. Ni una sola. Porque no son capaces de tenerlas debido a su trastorno y a su suprema incapacidad.

Su vida no tiene alegrías ni satisfacciones porque nunca se desarrollan como seres humanos. Ellas son bestias que llevan una existencia de bestia. Su vida es un infierno llena de resentimiento y dolor. Normal que intenten ocultarse esas emociones incluso a ellas mismas. Se hacen adictas al trabajo y al consumismo. Intentan ocupar su tiempo con el trabajo para no pensar en la mierda de vida que llevan. E intentan calmar el dolor que llevan en sus corazones con la pequeña satisfacción que da comprar cosas.

Conforme van pasando los años, su vida entera es cada vez más una completa mentira. Y el proceso de disonancia(*) llega hasta el punto de que se vuelven incapaces de reconocer incluso sus propias emociones y necesidades. Incapaces de comprenderse a sí mismas, mucho menos van a ser capaces de comprendernos a los demás. Su trastorno hace que sean incapaces de relacionarse con nadie. Por eso sus relaciones con los demás, incluso en las raras ocasiones en que ellas intentan tener una relación constructiva, son siempre un desastre que empieza mal y acaba peor. Y eso las mata cada vez más.

Incapaces de establecer una relación con nadie, escaldadas una y otra vez por sus continuos desastres amorosos, llenas de rencor y victimismo, finalmente deciden que solo vivirán para sí mismas; y que sus relaciones con los demás serán de parasitismo puro. Es decir: solo se acerca a los demás cuando pretende obtener algo.

Todo su pensamiento acaba girando en torno a ellas mismas.

(*) Según la teoría computacional de la mente, nuestro comportamiento obedece a señales que circulan por los circuitos del cerebro. La viceversa es igualmente cierta. Es decir: nosotros con nuestro comportamiento forzamos a nuestro cerebro a crear nuevos circuitos.

¿Qué ocurre si nuestro comportamiento es incongruente? Pues que forzamos a nuestro cerebro a construir circuitos que transmiten señales confusas. Es decir: se produce en nosotros algo llamado disonancia que hace que nos cueste distinguir lo que es la realidad, de lo que sólo son nuestras tonterías.

¿Y qué ocurre si nuestro comportamiento es sumamente incongruente durante un largo periodo de tiempo? Pues que nuestro cerebro construye tal cantidad de circuitos por los que circulan señales confusas, que llega un momento en el que la disonancia llega al límite de que no somos capaces de reconocer ni lo mas obvio.

Su comportamiento ha sido tan sumamente incongruente durante tanto tiempo, que se han vuelto totalmente disonantes y ya no reconocen ni lo obvio.

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