domingo, 2 de octubre de 2016

La crisis del PSOE: un paso necesario para la demolición controlada del parlamentarismo

"¿Acaso la noble simplicidad de la virtud no es siempre víctima de los ardides odiosos del crimen?" (Marqués de Sade, La marquesa de Gange, cap. V)

El objetivo del show mediático que se ha montado en torno a la llamada crisis del PSOE, vuelve a ser el mismo que el de otros sucesos políticos recientemente acaecidos en España (15-M, la irrupción de Podemos, casos de corrupción en el PP y en el PSOE, el puñetazo a Rajoy, la imposibilidad de formar gobierno, la repetición de elecciones, etc.), es decir, se trata de un paso más en la demolición controlada del viejo sistema parlamentario, para lo cual, la manipulación psicológica de las multitudes -jugando con sus ideales, esperanzas, deseos y temores- se está revelando como un método tremendamente efectivo.

Desde hace años, se vienen escenificando en España, a modo de autos sacramentales, una serie de sucesos políticos cuyo objetivo es gestionar una transición lo más dulce y pacífica posible hacia un nuevo sistema aún más totalitario que el actual parlamentarismo: la ciberdemocracia y el Gobierno Abierto, unas prácticas políticas ideales para que las grandes corporaciones transnacionales puedan hacerse con el control total de los recursos (materiales y humanos) de los diferentes Estados. Lo que se pretende es que sean los propios ciudadanos (hoy convertidos en mero ganado humano por su voluntaria condición de público televisivo o de usuarios compulsivos de las redes sociales) quienes, tras verse sometidos a una serie de situaciones de tensión (todas ellas inducidas artificialmente a través de "fakes" mediáticos), terminen por demandar ellos mismos los cambios deseados por los grupos dirigentes.

Concretamente la crisis del PSOE será de gran ayuda para trasvasar el apoyo de la mayoría de sus votantes hacia el partido político Podemos (principal abanderado de la ciberdemocracia y del Open Government en España), de tal modo que, al contar éste con un mayor apoyo popular, le sea mucho más sencillo introducir los cambios necesarios para la definitiva implantación del nuevo sistema. Y es que, en un país como España, donde el cainismo es la ideología política por excelencia, el que una buena parte de los líderes del PSOE se hayan llegado siquiera a plantear la posibilidad de facilitar que sus eternos rivales, el Partido Popular, vuelvan a gobernar el país durante otros cuatro años más, es algo imperdonable hasta para el menos fiel de los votantes socialistas. Sin duda alguna, este acto de traición para con sus bases provocará una fuga en masa de militantes y votantes hacia Podemos, que tendrá como resultado la desaparición definitiva del PSOE del panorama político, tal y como ya le sucedió a Izquierda Unida, facilitando así el progresivo desarrollo del proyecto podemita (teorizado y esponsorizado, entre otros muchos, por el alquimista de las finanzas George Soros). En el caso de que el PSOE termine por facilitar un gobierno del PP, las contradicciones de los socialistas se irán agudizando durante la próxima legislatura, lo cual propiciará su progresiva desintegración y facilitará la llegada al Poder de Podemos (Unidos Podemos o como se les ocurra llamarle de cara a los próximos años), que acabará contando con el apoyo mayoritario de los votantes de izquierdas. Y si esto no les funciona, siempre les queda el plan B: un golpe de Estado con la excusa de una inminente amenaza terrorista, de una alerta sanitaria-climática de proporciones apocalípticas o incluso de una invasión alienígena (Hollywood lleva preparando durante décadas a la población mundial para que algo así pueda resultar suficientemente creíble); todo esto en el caso de que antes no se desate una guerra mundial que reduzca a cenizas de una vez por todas el viejo orden, una guerra que no tendría porque ser totalmente real. Como vemos, las posibilidades y alternativas que se manejan para implantar definitivamente los valores globalistas a lo largo y ancho del planeta, son ilimitadas.

Como ya he comentado en artículos anteriores, los más o menos votos que pueda recibir el PSOE o Podemos en unas próximas elecciones, es lo de menos (las elecciones son fácilmente amañables y todos los principales actores políticos están compinchados, por lo que esto no es un problema), lo importante es apoderarse de tal modo de las mentes de los telespectadores, que las medidas que se pretenden introducir sean aceptadas por la mayor parte de la población y con el mayor consenso social posible, al ser vistas como la consecuencia lógica e inevitable de un proceso político totalmente espontáneo, cuando lo cierto es que no es más que una ilusión colectiva creada a golpes de shows y sketchs mediáticos, guionizados de la primera a la última palabra y mueca.

Gracias a estas técnicas de hipnotismo de masas (imposibles si no fuera por los grandes avances tecnológicos de los que dispone el sistema), hoy es posible gestionar la explotación de los diferentes rebaños humanos sin apenas sobresaltos. En nuestras días, el ciudadano medio se encuentra tan profundamente alienado, que ya es totalmente incapaz de distinguir la realidad de la ficción, y hasta engaños tan burdos como éste son prácticamente indetectables para la sociedad en su conjunto. Debido a la alta predisposición del público a tragarse todo lo que se le cuente, ya no hace falta esmerarse demasiado, y si antiguamente el sistema recurría a los grandes genios (Dante, El Bosco, Miguel Ángel, Stanley Kubrick...) para producir sus trucos de ilusionismo, hoy le vale con cualquier director de películas de serie B... o incluso con sus becarios.

Probablemente la próxima gran estocada mediática se la lleve el PP, tanto para propiciar un trasvase del apoyo popular con el que éste cuenta hacia el otro ciberpartido globalista (Ciudadanos) como para movilizar (tensionar) a los partidarios de Podemos. Todo ello con la idea de convocar elecciones anticipadas poco tiempo después de que el PP haya formado gobierno, unas elecciones en las que se terminarán imponiendo definitivamente los partidarios del Open Government: Podemos-Ciudadanos.

Todo este proceso, a pesar de su apariencia local, tiene un objetivo global, pues pretende servir de ejemplo para el resto del mundo gracias a su retransmisión masiva a escala planetaria, de tal modo que, en un futuro próximo, las tesis de Soros y compañía sean más fácilmente digeribles para el conjunto de la opinión pública internacional.

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