domingo, 12 de junio de 2016

Atentado de bandera falsa en Orlando: un empujoncito más en la carrera de Hillary Clinton hacia la presidencia de los Estados Unidos

Más allá de que lo ocurrido este domingo 12 de junio en una popular discoteca de ambiente gay en Orlando, Florida, haya sido un autoatentado con víctimas reales o se trate de un simple simulacro (hoax) interpretado por actores de crisis (como lo sucedido en París en la sala Bataclan), sin duda alguna, gracias al particular tratamiento informativo que le darán a este suceso en los próximos días (y probablemente meses) los medios de comunicación de masas, la candidata del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, saldrá enormemente reforzada de cara a las próximas elecciones estadounidenses.

Hillary Clinton no es sólo conocida por sus ardientes soflamas feministas, absolutamente misándricas, en las que, sin ningún rubor, achaca constantemente a la condición sexual masculina todos los males sufridos por la especie humana hasta la fecha, también, en los últimos años, ha manifestado todo su apoyo a las reivindicaciones del movimiento gay, muy al contrario que su rival del Partido Republicano, el multimillonario y excéntrico Donald Trump, quien, en repetidas ocasiones, ha expresado públicamente su oposición a las proclamas del movimiento homosexual. Por lo tanto, este atentado de bandera falsa [1], dirigido específicamente contra la comunidad gay, no sólo servirá para realzar la figura de Hillary ante los electores estadounidenses y la opinión pública internacional, sino que también servirá para perjudicar los intereses de Trump. Además, si tenemos en cuenta que el discurso de Trump sobre la inmigración bordea el odio racial, especialmente al referirse a los inmigrantes latinos, y que la mayor parte de las personas que frecuentaban este local (y por lo tanto, casi la totalidad de las supuestas víctimas del supuesto tiroteo) eran de origen latino, este suceso afectaría de una forma doblemente negativa a las aspiraciones de Trump.


Si alguien tenía alguna duda de que Hillary Clinton iba a convertirse "sí o sí" en la primera mujer que ocupase la presidencia de la mayor potencia militar que el mundo haya conocido jamás, y que nada podía ya revertir este proceso, lo acontecido este domingo en Orlando terminará por convencer a los más escépticos. Desde hace tiempo, se buscaba que una mujer ocupara la jefatura de la presidencia de los EEUU con el fin dar una nueva vuelta de tuerca a las políticas feministas de explotación del varón, basadas en su humillación y avergonzamiento, una estrategia muy parecida a la que utilizara en su día el Ku Klux Klan con la población de raza negra. Gracias a la llegada de esta ferviente militante feminista a la Casa Blanca, ese deseo se hará por fin realidad.

Lo cierto es que el plan diseñado por los cerebros de Washington para convertir a Hillary en presidenta estaba trazado con precisión milimétrica y no podía fallar: presentar como candidata a la mujer de un popular expresidente de los Estados Unidos (Bill Clinton); poner como rival a un payaso ególatra y presuntuoso (Donald Trump), despreciable para el ciudadano medio; y, como seguro de garantía, cometer (o escenificar) un atentado terrorista con la suficiente carga emocional y simbólica, que permitiera hacer aparecer a Hillary como un mártir ante los ojos de la opinión pública. Un suceso como el de Orlando es perfecto para conseguir este último objetivo, al ser cometido (en apariencia) por el enemigo por antonomasia de los Estados Unidos, el Islam, y al haberse convertido el Partido Demócrata desde hace tiempo en el abanderado del movimiento gay estadounidense. No hay que olvidar tampoco que el Partido Demócrata es mucho más partidario de restringir el uso de armas de fuego que el Republicano [2]. Si el supuesto terrorista, en lugar de armas de fuego, hubiera utilizado bombas o artefactos explosivos, los demócratas no habrían podido sacar el mismo beneficio de este asunto.

Como ya he comentado en algún artículo anterior, no creo que los votos de los electores sirvan ya para decidir algo, hoy en día los resultados están completamente amañados, el sistema actual no puede dejar lugar a la improvisación, hay muchos millones en juego; este tipo de operaciones psicológicas se desarrollan con el único objetivo de hacer más o menos creíbles ante el gran público los posteriores resultados que el stablishment decida hacer pasar por buenos.

El tiroteo de Orlando y las próximas manifestaciones en homenaje a los supuestos fallecidos, además de llevar a Hillary Clinton en volandas hacia la presidencia, servirá para cerrar en falso todo tipo de debates en torno a las próximas políticas feministas y homosexualistas [3], pues todo aquel que se atreva a cuestionarlas podrá ser presentado ante el gran público como un aliado del integrismo y un enemigo de la posmoderna civilización occidental, sin tener así la necesidad de presentar ningún tipo de argumentación racional para desmontar sus críticas; una práctica inquisitorial totalmente necesaria para la supervivencia de unas creencias acientíficas y pseudoreligiosas como son el feminismo y la ideología de género. Así mismo, servirá también para seguir justificando las aventuras guerristas de la OTAN en oriente medio durante unos cuantos meses más.

Es importante señalar lo revelado recientemente por la prestigiosa publicación digital Red Voltaire, según la cual, Hillary Clinton debería haber sido arrestada esta misma semana por los litigios legales que mantenía con el Departamento de Estado. Sólo un problema legal de estas características podía haber truncado el plan diseñado por Washington para convertir a Hillary en la primera presidenta del imperio yanqui, sin embargo, tras los recientes acontecimientos, seguramente todo acabará en agua de borrajas, y, con la excusa de la Seguridad Nacional, se terminará corriendo un tupido velo en torno al tema. Los Clinton son especialistas en crear cortinas de humo, recordemos como el marido de Hillary, Bill Clinton, ordenó bombardear Irak con el fin de retrasar el impeachment en el que el senado tenía que decidir su destitución (el segundo que se realizaba en toda la historia de los Estados Unidos contra un presidente). Gracias a la popularidad que le proporcionó bombardear el país árabe pocos días antes de las navidades de 1998, Bill Clinton salió absuelto del impeachment.

Probablemente lo sucedido en Orlando será utilizado también por otros países aliados como excusa para aumentar el grado de agresividad de sus políticas feministas, o para justificar las ya existentes. Sin ir más lejos, Alberto Garzón, el encargado de liquidar la organización izquiesdista española IU, y ahora en la filas de PODEMOS, no ha tardado en hacer unas declaraciones en las que relaciona el tiroteo de Orlando con ese fantasmagórico ente del heteropatriarcado, con el que el fascio-feminismo internacional viene justificando en los últimos tiempos sus políticas de acoso al hombre heterosexual.

Post Scríptum

Otra de las bazas a favor de Hillary Clinton es el rumor que se lleva escuchando, desde prácticamente principios de la campaña electoral, en relación a una posible comunidad de intereses entre Donald Trump y Vladímir Putin. Evidentemente, no hace falta ser un experto analista en geopolítica para suponer de qué modo puede afectar a Trump, de cara a las próximas elecciones, el hecho de que se le haya estado relacionando tan estrechamente con el mandatario de una potencia militar y económica rival emergente, hoy principal aspirante a desbancar a EEUU de su privilegiada posición de amo del mundo. El propio Trump, que no es más que un monigote en toda esta farsa, se ha dedicado a mantener una posición ambigua en torno al tema, alimentando con ello el mito de la cercanía entre el candidato republicano a la Casa Blanca y el antiguo director de la comunista KGB.

Recientemente, en Lituania, un famoso grafitero local pintó un enorme mural en el que Trump y Putin aparecen besándose. El mural, inspirado en la famosa fotografía del beso entre el líder soviético, Leonid Brezhnev, y su aliado de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, ha sido portada de los más importantes periódicos digitales internacionales, los cuales no han dejado de repetir hasta el hartazgo que esta imagen ilustra a las mil maravillas la buena relación existente entre el americano y el ruso, recordando a sus millones de lectores que este beso era un saludo típico y fraternal entre los líderes socialistas durante la época de la Guerra Fría. Hasta hace no mucho, en EEUU, insinuaciones como esta eran suficiente para llevar a una persona ante los tribunales (independiente de que tuviera o no algún tipo de responsabilidad política) acusado, como mínimo, de ser sospechoso de delito de alta traición. Me imagino que os haréis una pequeña idea del modo en que esto debe estar influyendo sobre la intención de voto del clásico republicano  anticomunista.

Post Scriptum II

El hecho de insinuar veladamente la posibilidad de que el supuesto terrorista fuera homosexual, forma parte de la misma campaña con la que se está tratando de demonizar a los hombres heterosexuales en los últimos tiempos. Para los perpetradores de todo este montaje, el varón, independientemente de su orientación sexual, debe ser siempre percibido como una amenaza potencial, debe ser siempre demonizado, de tal forma que, su mera condición de varón (ya sea heterosexual u homosexual), le haga sentirse culpable y, de este modo, pueda ser más fácilmente manipulado.

Notas:
[1] El hecho de que el Estado Islámico, organización creada y financiada por el Departamento de Defensa de los EEUU (como demuestran las pruebas aportadas por diferentes potencias internacionales como Rusia: Rusia acusa a EEUU y el Reino Unido de suministrar a Daesh los Toyota), haya reivindicado el tiroteo de Orlando, es la prueba más evidente de que se trata de un autoatentado o atentado de bandera falsa. Por no hablar de la absurda versión oficial del asesino solitario: un tirador que, sin experiencia previa, es capaz de acabar con la vida de 50 personas en apenas unos segundos; un guión repetido una y mil veces en todas las operaciones negras de la CIA.
[2] La masacre de Waco, Texas, en el año 1993, fue una de las primeras bazas jugadas por los demócratas, al frente de los cuales se encontraba en ese momento precisamente Bill Clinton, para justificar una mayor restricción en las leyes sobre posesión de armas de fuego. Conviene recordar que los norteamericanos consideran un derecho constitucional la posesión de armas de fuego, pues eso les daría una posibilidad de defenderse frente a un gobierno tiránico o una invasión extranjera.
[3] Estas políticas feministas y homosexualistas, al atacar con tanta vehemencia la masculinidad y la heterosexualidad, tienen como objetivo conseguir que los varones, fundamentalmente, crezcan acomplejados por sentir lo que sienten, convirtiéndoles así, desde su más tierna infancia, en sujetos timoratos y sumisos, fácilmente manipulables. Muchas personas creen que el fin de estas políticas es la reducción de la natalidad; podría ser, pero no creo que sea el objetivo principal; de hecho, el sistema lleva ya algún tiempo promocionando a través de deportistas, actores y otros personajes públicos, las más variadas formas de reproducción artificial de la especie humana: vientres de alquiler (para hombres) o la reproducción asistida (para mujeres).

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