lunes, 27 de octubre de 2014

La consulta soberanista catalana: estrategia de la tensión al servicio del Nuevo Orden Mundial.

Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes… La premisa de su mentira fue la existencia de un “pueblo” capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantes no han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores.” (José Ingenieros, El hombre mediocre)

Mientras no seamos capaces de entender que en los tiempos actuales ningún movimiento de masas que no interese al poder llegará jamás a prosperar, no seremos capaces de entender nada. Hoy en día, el poder cuenta con herramientas más que suficientes para convertir un movimiento minoritario en un movimiento de masas favorable a sus objetivos, o, si se diera el caso, para desmontar de la noche a la mañana un movimiento de masas que pudiera ser contrario a sus intereses. La televisión, la radio, la prensa o internet son algunas de las armas que el poder utiliza para tales fines (1).

Por otra parte, no debemos obviar el hecho de que los líderes de la mayor parte de las organizaciones de masas forman parte o tienen algún tipo de vínculo con importantes grupos financiero de carácter multinacional. 

Todo el show montado en torno a la llamada consulta soberanista en Cataluña no es sólo una cuestión de carácter local como puede parecer a los habitantes del Estado en el que tiene lugar, igual que tampoco lo fueron las manifestaciones tras los atentados del 11-M o el fenómeno de los Indignados del 15-M; se trata de un fenómeno mediático de importantes repercusiones internacionales cuya intención está muy lejos de ser la que a primera vista parece, y con un objetivo a mucho mayor largo plazo que la simple independencia de Cataluña. Se trata de una escena más del guión de un drama conocido como Nuevo Orden Mundial, cuyo objetivo no es otro que el de la consolidación de las sempiternas aspiraciones centralistas de los grandes oligopolios.

Todo lo que está pasando en torno al tema de Cataluña es algo que ya hemos visto antes en otras ocasiones, se trata de una nueva repetición de la vieja estrategia de la tensión, una estrategia utilizada habitualmente por la oligarquía para pastorear al rebaño humano. El objetivo es polarizar al máximo a las masas implicadas en el conflicto en dos extremos perfectamente bien definidos (Cataluña y la mayor parte del resto de España) gracias a la persuasiva influencia de los medios de comunicación y de intelectuales afines al establishment, creando así un enconado conflicto que conduzca a una situación desesperada sólo solucionable mediante una decisión desesperada.

A través del viejo discurso irracional y maniqueo de buenos y malos, desde un lado (Cataluña y Euskadi principalmente) y desde otro (la mayoría del resto de España), los mass media están tratando de excitar al máximo el lado más primitivo de sus fieles y multitudinarios seguidores. Para los catalanes, los españoles son unos fachas cavernícolas; para los segundos, los primeros son unos egoístas insolidarios. Este enconamiento se intentará agravar todo lo posible de forma progresiva (tranquilos, no habrá riesgo de una guerra civil como la de 1936, pues con ello la oligarquía perdería mucho más de lo que ganaría; pensemos en el botellón, el fútbol o el turismo). Los objetivos buscados son: crear una situación de caos controlado, difundir mediáticamente este hecho a todos los rincones del planeta (para lo cual, el FC Barcelona está siendo fundamental) y, por último, suscitar un debate totalmente sesgado (2) que concluirá con la idea de que problemas como éste sólo pueden solucionarse de una forma: los pueblos sólo serán libres cuando formen parte de una Liga Mundial de Naciones, se liberen del yugo de los actuales Estados-Naciones y depositen su confianza en un Estado supranacional (mundial).

Se pretende que el ciudadano crea que ha llegado a tales conclusiones por decisión propia, sin que nadie le haya movido a ello, de tal forma que, alcanzado el objetivo (Liga Mundial de Naciones), la gente piense que éste ha sido la consecuencia de un deseo espontáneo de la comunidad, y no la manipulación mental del subconsciente colectivo a través de las más sutiles técnicas de ingeniería social, diseñadas y desarrolladas por un puñado de psicópatas obsesionados con las riquezas materiales. Como diría Edward L Bernays, considerado el padre de las actuales Relaciones Públicas (Ingeniería Social), se trata de fabricar el consenso.

Las manifestaciones independentistas catalanas, como lo fue el 15M, no es más que otro espectáculo de masas retransmitido de forma global con el fin de crear el consenso necesario que posibilite la adopción de unas determinadas medidas siempre favorables a los intereses de la oligarquía internacional. Es posible que Cataluña se independice, eso es lo de menos, el objetivo de este nuevo acto dramático no es otro que el de poner en entredicho (gracias a las grotescas cotas que ha alcanzado y alcanzará este nuevo espectáculo mediático) el actual modelo de Estado-Nación, todo con el fin de desmontar las últimas trabas que los grandes oligopolios tienen para alcanzar sus objetivos: convertir el mundo y a su población en una industria perfectamente ensamblada que funcione con la misma precisión que un reloj suizo.

Tampoco conviene olvidar que Cataluña es el principal abanderado en la península ibérica de los dogmas de la Nueva Era, tanto económico-políticos como culturales (3), con lo que este enfrentamiento sirve para ilustrar a las mil maravillas el enfrentamiento entre el Nuevo (la “moderna” Cataluña) y el Antiguo Orden (la “casposa” España).

Me atrevería a decir que los cimientos materiales de este Nuevo Orden ya están prácticamente puestos (OTAN, ONU, FMI, Internet…), tan sólo quedaría por consolidar los psicológicos en la estructura mental de los individuos. Es decir, es posible que los clásicos Estados-Naciones pudieran ser desmontados mañana mismo en aras de un Estado Mundial, pero aún queda un poco hasta que las masas se encuentren psicológicamente preparadas para ello. En este contexto habría que encuadrar todo el espectáculo mediático de las manifestaciones independentistas de Cataluña y las airadas reacciones del resto de España, una disputa cuyo objetivo sería la desintegración física y/o sociológica del Estado-Nación llamado España.

Después de todo lo expuesto, alguien podría hacer la siguiente reflexión: si la desintegración de los clásicos Estados-Nación es un paso adelante de la oligarquía internacional en sus aspiraciones, eso quiere decir que dichos Estados-Nación, al fin y al cabo, no serían tan malos para nosotros. Desde mi punto de vista, el paso de los Estados-Nación a un Estado Mundial sólo supondrá un cambio de pastores, la única diferencia es que su número (el de pastores) disminuirá y los diferentes rebaños humanos se convertirán en uno solo. Si antes sufríamos el yugo de un déspota local, ahora lo sufriremos de otro internacional. Personalmente, creo que no existe mucha diferencia entre el carácter psicopático del jefe de una pequeña tribu primitiva y el de hombres como Rockefeller o Bill Gates.

Todo lo que está aconteciendo en torno a Cataluña podría también hacer pensar a alguien en el trágico conflicto que tuvo lugar en los Balcanes en los años noventa. Nada más lejos de la realidad. La disolución de la antigua República Socialista de Yugoslavia fue promovida por grandes grupos financieros (norteamericanos y europeos occidentales, principalmente) que veían en el gobierno socialista un obstáculo para la expansión de sus negocios y aspiraciones globalistas; por ello, y aprovechando una favorable coyuntura política (desmoronamiento del principal aliado de Yugoslavia en la zona: la URSS), financiaron y promovieron las aspiraciones nacionalistas de varios territorios geoestratégicos claves.

El caso de España es muy distinto. Desde hace varias décadas, los diferentes gobiernos españoles se vienen plegando a las directrices de los grandes consorcios multinacionales con una disciplina casi marcial; gracias a lo cual, éstos no se han visto en la necesidad de promover sucesos como los que tuvieron lugar en su día en Yugoslavia o los que más recientemente han tenido y tienen lugar en Siria.

La promoción y retransmisión internacional de las aspiraciones independentistas catalanas es una estrategia perfectamente orquestada por la oligarquía internacional, en colaboración con el gobierno títere español y los poderes económicos locales, con el fin de extender a otros puntos del planeta, y normalizar entre la opinión pública mundial, los deseos separatistas de diversas regiones claves en el tablero geopolítico. Una estrategia cardinal para facilitar el intervencionismo económico de los grandes oligopolios y minar la soberanía de aquellos Estados que pretenden permanecer al margen de la globalización, así como para integrar territorios claves en entes supraestatales con aspiraciones globalistas. Por ejemplo, la descomposición de Yugoslavia o de la URSS proporcionó a la Unión Europea enclaves estratégicos en el Adriático y Báltico respectivamente (Eslovenia, Croacia, Estonia, Letonia y Lituania). Todo lo que está pasando actualmente en Ucrania no es muy diferente, pues no se trata de la lucha de un pueblo por su independencia, sino de la disputa de dos colosos por su anexión: la Unión Europea y Rusia.

Notas:
(1) Recomiendo la lectura de la obra del antropólogo francés Gustave Le Bon, “Psicología de las masas”, en la que analiza el comportamiento irracional de todo individuo que actúa en consonancia con una determinada masa social (así como lo fácilmente manipulable que éste puede ser).
(2) Así habría que entender las reivindicaciones antitaurinas en Cataluña, donde el bienestar de los animales sería la última preocupación de los verdaderos promotores de tales reivindicaciones, siendo la homogeneización cultural de la población mundial la primera.
(3) Un breve repaso de la prensa internacional que trata el tema de la consulta catalana (New York Times, Washington Post, The Guardian, Le Monde…) sirve para comprobar el carácter sesgado de la información, al darse voz, básicamente (por no decir únicamente), a las demandas de los partidarios de la independencia de Cataluña.

7 comentarios:

  1. Vaya exposición de realidad con lucidez extrema.
    Es como un trozo de manzana pelada en manos de un niño sin dientes. Va a ser difícil que no le encuentre sustancia.
    enhorabuena.

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  2. Desde luego,no sé como la gente no se da cuenta de que se levante tanta polvareda por una consulta de opinión y no vinculativa, y además liderada, (la polvadera), por dos individuos derechistas,burgueses y católico-apostólico-"romanos".-
    Saludos.-

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    1. Yo tampoco lo sé. Parece que la manipulación de las emociones es muy fuerte, tanto que impide ver las cosas más obvias. Por mucho que quieran lavar la cara el vaticano es evidente que nunca llegarán a limpiar su corazón.

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  3. Como siempre, has sido claro y certero.
    Inmejorable la cita que has utilizado para abrir el artículo. El hombre mediocre, de José Ingenieros es una obra sublime y de obligada lectura para todos aquellos que no hayan tenido ocasión de hacerlo ya.
    Saludos para todos.

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  4. En este tema, sí he de decir que me he encontrado a algunas personas que aunque no saben "de la misa la media", opinan como en este artículo y como yo desde que empezó el show, que lo de Cataluña es una obra de teatro "para distraer a las masas y dividir al pueblo".Pero es que además, hay que añadirles lo que aquí se dice, ampliares la información; otra cosa es que deseen profundizar tanto, claro...

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  5. Otra cosa, el tirano mundial hace tiempo que le padecemos, pues el gobierno lleva siendo siendo MUNDIAL desde hace muchísimos años,¿o quizá siglos?; lo único que ahora, se trata de transformarlo en un orden mundial más eficaz para el control de masas de la mafia mundial; no sé hasta qué punto el objetivo económico tiene peso aquí, fijaos...

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  6. ¡¡Ah!!, ejemplos que apuntan a que "los pueblos han de liberarse del yugo de los estados-naciones" hay muchos, como el de TODOS LOS CASOS EN QUE DESDE BRUSELAS SE DA LA RAZÓN A LAS DENUNCIAS DEL PUEBLO ESPAÑOL, en contra de lo que se hace desde el gobierno de España; un ejemplo, lo de la estafa de las eléctricas, pues Adrián Sanchez Molina está recogiendo firmas ( con demasiados datos personales, por cierto, y su logotipo es un ojo dentro de una pequeña pirámide) para ¡¡llevarlas a Bruselas!!.

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